Vivir en una escuela

Regionales 12 de abril Por
La docente Soledad Cadamuro decidió instalarse con su familia en el establecimiento escolar de Cabinda. Sufre por los días sin clases debido a los accesos intransitables. Vive sin señal de celular ni internet. "Estamos incomunicados y aislados", relató en una extensa entrevista a Radio Comunicar.
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Soledad Cadamuro - docente rural

Soledad Cadamuro es personal único en la escuela Rafael Obligado del paraje rural de Cabinda, que el año anterior festejó los 100 años de historia.

Después de varios años de reclamos por los caminos de acceso y las dificultades para llegar a la escuela, especialmente en el último tramo, decidió cambiar de vida: en enero se mudó a la escuela con su esposo y sus dos hijas.

Ahora vive en una casita ubicada dentro del predio del establecimiento, sin ningún servicio, incomunicada y aislada. No hay señal de celular, el internet satelital está cortado por falta de pago y depende de algún vecino que pueda acercarla hasta Colonia Caroya.

Sin embargo, lo hace por amor a sus cuatro únicos alumnos que tiene la escuela. Son niños que no tienen otra opción de educación.

La responsabilidad por estar presente en la institución todos los días la llevó a tomar la decisión de trasladarse y empezar una vida alejada de la tecnología.

Desde hace dos semanas no hay clases: las lluvias complicaron los caminos y los alumnos no pueden llegar. Tampoco ella pudo salir. Recién hoy, en una camioneta, la trajeron hasta Caroya, pero después de quedar empantanada en el viaje.

En una extensa charla en el programa "Yo te propongo", Soledad nos contó la experiencia conmovedora.

Ariel Roggio

Periodista

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