Nueve asaltos, cero esclarecidos

Policiales 08 de abril Por
Desde agosto de 2016 a la fecha hubo varios robos calificados en Colonia Caroya con víctimas agredidas por delincuentes violentos. Se logró la detención de sospechosos en solo dos de esos casos, pero no les encontraron pruebas en su contra y quedaron libres.
calabozo

El jueves a la noche, cuando la familia Prosdócimo llegaba a la Comisaría de Colonia Caroya para declarar sobre el asalto que habían sufrido minutos antes, la Policía liberaba a cinco menores de edad que habían robado en una casa de calle 10.

Las madres de los nenes, con suaves caricias en sus cabezas, consolaban a los recientemente detenidos y se predisponían a llevarlos a cada hogar.

Habían estado una hora demorados dentro de la sede policial. El Juez de Menores ordenó que sean restituidos a sus padres.

Tenían antecedentes y no era necesario revisar el prontuario para saber ese dato: “Pero si es la segunda vez que robo”, le dijo uno de los menores al Policía cuando los liberaban.

No fue en un tono desafiante, sino de compasión, como un jugador de fútbol que pega una patada a los 5 minutos del primer tiempo y el árbitro lo amonesta.

La Policía hizo lo que debía: hubo una denuncia y se logró identificar a los responsables del hecho.

También lo logró con otros robos ocurridos en la región y corresponde destacar el accionar por el crimen del camionero, a fines de diciembre, por el que hay cuatro personas detenidas. Fue excelente la rápidez y la eficacia de la investigación.

Sin embargo, en los robos calificados de Colonia Caroya tiene un récord que preocupa: nueve asaltos violentos, cero esclarecidos.

Desde el hecho a la familia D´olivo, el 1 de agosto de 2016, se sucedieron, en promedio, más de un robo calificado por mes y en ninguno se logró identificar a los ladrones que aterrorizaron a familias caroyense. Si hubo detenciones o avances en las causas, no los informaron, aunque se conoció que en solo dos casos se aprehendieron a personas que la Justicia no encontró culpables. 

 

1 de agosto 2016.

Cuando dormían, la familia D´olivo fue asaltada en su casa del Lote XV. Los delincuentes se llevaron una suma muy importante de dinero.

 

7 de septiembre 2016.

A Jorge Della Costa lo reducen en su casa y lo amenazan con cortarle un dedo. Lo salvó la alarma que sonó sin querer. Hubo tres detenidos, que quedaron libres a las seis horas por falta de pruebas.

 

26 de septiembre 2016.

Un sujeto armado y encapuchado entró a la casa de Laura Montero y la amenazó de muerte. Se llevó algunos billetes y se dio a la fuga. Ocurrió a media mañana, en calle 52.

 

20 de octubre de 2016.

Cuatro sujetos armados y encapuchados entraron a la casa de Tere Pemán, en calle 26 Sur. La redujeron y maniataron. Se llevaron numerosos elementos de valor. Hubo un detenido tras un allanamiento en Bº Sierras y Parques, pero no le encontraron pruebas en su contra.

 

15 de noviembre de 2016.

En plena siesta, el matrimonio de ancianos, padres de la concejal Elizabeth Peralta, fueron golpeados por delincuentes armados que entraron a la casa de Av. San Martín al 500.

 

23 de diciembre de 2016.

Un joven papá y su pequeño hijo fueron reducidos en su casa de Tronco Pozo por delincuentes que los esperaron escondidos. Se llevaron dinero y un Chevrolet, que dejaron abandonado.

 

6 de enero de 2017.

Una familia de Tronco Pozo, domiciliada en calle 34 Sur, fue reducida por ladrones armados y encapuchados. Encerraron a todos –incluyendo a niños- en una habitación. Luego golpearon al hombre de casa, que llegaba de trabajar. Se llevaron dinero y una camioneta, que debieron abandonar a un lote del lugar.

 

22 de marzo de 2017.

Dos jóvenes armados entraron a la despensa de calle 14 y 41, amenazaron al matrimonio que vive en la casa contigua y se fugaron con dinero y los celulares.

 

6 de abril de 2017.

Tres ladrones con pasamontañas y armas golpearon a la esposa del Presidente del Club de Tronco Pozo, Gustavo Prosdócimo. La encerraron en el baño y revolvieron todo hasta encontrar una suma importante de dinero. Se fueron en un Fiat Uno que abandonaron luego.

Ariel Roggio

Periodista

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