Ahora permiten mamás en la elección de la Reina

Espectáculos 29/01/2016
La Municipalidad de Colonia Caroya dio marcha atrás a la condición de "no tener hijos" y permitirá que postulantes de entre 17 a 24 años con o sin niños, puedan postularse para ser Reina de la ciudad.

Con el nuevo reglamento difundido esta semana, Colonia Caroya no hizo más que adaptarse a reglamentos provinciales y nacionales de Reinados.

Para ello armó una Comisión de Reinas con quienes han recorrido casi 100 mil kilómetros conociendo lugares llevando el nombre de la ciudad: Sofía Ghisiglieri, Virginia Rosso y Julieta Quinteros.

Se decidió armar, por primera vez, un reglamento de Reina de Colonia Caroya para esclarecer las reglas y disponer de algunas condiciones para las postulantes: ser soltera, sin hijos y con predisposición para viajar. Nada extraordinario a lo que dicen otros reglamentos.

Hubo quienes pensaron que la medida era en contra de Ximena Gigena, la actual Reina de la Vendimia, que ganó en abril del año pasado siendo mamá y que está a punto de dejar los atributos.

En verdad, Ximena no puede participar de concursos nacionales por ser madre. Pero, ¿qué culpa tiene Colonia Caroya de los reglamentos de otras fiestas?

¿Por qué la ciudad se "hace cargo" de algo que no le corresponde? ¿O acaso alguna fiesta discriminó a Ximena?

En realidad, este año Gigena viajó a un solo lugar: fue en la Fiesta del Alfajor en La Falda, en octubre y no pudo estar cómoda porque ella requiere otro tipo de alojamiento por tener una bebé. Su única experiencia con la banda de Vendimia no fue la mejor.

¿Y el resto de las fiestas del año? ¿No hubo invitaciones? ¿Por qué Sofía, Virginia y Julieta terminaban viajando a todos lados? ¿No era evidente que Ximena no iba a poder participar demasiado por ser mamá? ¿Por qué ante esa realidad se busca estigmatizarla como alguien discriminada?

Para aclarar: Las invitaciones a fiestas se entregan en cada lugar que se visita. Si nadie asiste, difícilmente se reciban invitaciones a participar de otros eventos provinciales o nacionales. Así, la ciudad pierde representación y más aún cuando hay que invitar a Reinas de todo el país a que lleguen a Colonia Caroya en marzo. Si nadie viaja, ¿cómo se las invita?

Otro punto: Ximena es Reina de Jesús María. ¿La Municipalidad de esa ciudad la envió a algún lugar como su representante? Hagamos las mismas preguntas, entonces: ¿No hay presupuesto en Jesús María para su Reina? ¿Se olvidaron de ella? ¿La discriminaron? Claro que no. No es justo recaer de esa manera a ninguno de los dos municipios. Ambos están en las mismas condiciones: Ximena tiene la banda de los dos.

Por si faltara algo, hubo medios que desfiguraron la realidad: llegaron a confundir el título de Ximena con la elección local que se hará el próximo 8 de febrero en los Carnavales. Nada tiene que ver una cosa con la otra.

Opiniones de quienes no conocen del tema y evidenciaban el ánimo de generar una rivalidad entre ciudades, provocaron más confusión, sin detenerse en este gran detalle: Colonia Caroya eligió a una jesusmariense mamá como Reina de su Fiesta más importante.

Sorprende que en algunos medios hablen de "discriminación" hacia la soberana después de semejante decisión de inclusión. Y el nuevo reglamento, está claro, no era en contra alguien que ya termina su mandato. No es en contra de nadie en particular.

Lógicamente, si Ximena ganó fue porque se lo mereció, según el punto de vista del jurado, pero ¿es justo seguir hablando de discriminación porque la Reina es de la ciudad vecina?

Entre tanta polémica, la Municipalidad decide dar marcha atrás a un punto del reglamento que hasta hace un día lo estaban defendiendo. 

Ahora se permitirá que jóvenes de entre 17 a 24 años, con o sin hijos, pero solteras y con ganas de representar a la ciudad, puedan postularse.

Se explicó que fue por "lo que se dijo en los medios", aunque también trascendió que otras fiestas estarían analizando el tema.

Sucede que algunas jovencitas subestiman la responsabilidad de ser Reina y creen que postularse se trata de una noche de fama en un escenario o ser entrevistadas por los medios locales, sin dimensionar el compromiso de llevar el nombre de una ciudad o una fiesta por todo el país.

No explicarles a las postulantes sobre la función que deben cumplir si son elegidas, es minimizar el concurso. Hace varios años que ya no se gana solamente por tener una “cara bonita”.

El municipio caroyense intentó jerarquizar la elección de “su Reina” 2016 definiendo condiciones -polémicas o no, fueron analizadas previamente con gente idónea y eso hay que respetarlo-, pero reculó ante la primera crítica “mal intencionada” y cambió su parecer por lo que dijeron personas que ignoran del tema.

Se perdió la prolijidad y la planificación a la que previamente se llegó con la redacción del reglamento entre personas que saben.

Sea mamá o no, sabrá la futura representante de la ciudad que debe estar a la altura y llevar con orgullo la banda de soberana a todo el país durante el año.

¿Es tan difícil comprender qué es lo que se le exige a una Reina sin hablar de "discriminación" u otras barbaridades sin sentido? ¿Importa que sea mamá, virgen, soltera, casada o divorciada, si en la realidad no hay ganas ni intenciones de ser representante de una fiesta o lugar?

Ximena pudo haber demostrado que su condición de madre no le impedía cumplir un sueño de llevar una corona, pero al mismo tiempo su rol de madre no la dejo priorizar el reinado.

Como organizador, la Municipalidad está en todo su derecho de fijar pautas para que la elegida tenga como una prioridad ser la embajadora de una cultura en el país. ¿Es eso discriminación?

Ariel Roggio

Periodista

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