Relatos salvajes, versión caroyense

Colonia Caroya 17 de marzo Por
Un hombre se descontroló en la Municipalidad esperando que lo atiendan. Minutos antes le habían secuestrado un carro de venta de tortillas por no estar habilitado. Insultó a empleadas y hasta al Intendente. Después amenazó a la Policía.
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Un hombre tuvo un ataque de ira y locura dentro de la Municipalidad de Colonia Caroya que obligó la intervención policial.

Este sujeto estuvo a primera hora vendiendo tortillas en un carro precario y sin las condiciones de higiene para poder vender alimentos, ni tampoco contaba con la habilitación municipal.

Los agentes de la Municipalidad constataron que el hombre, que sufrió la amputación de una pierna y camina con la ayuda de muletas, estaba vendiendo tortillas frente a la rotonda de Juan B. Justo y Av. San Martín. Lógicamente, Bromatología lo secuestró.

El hombre fue hasta el edificio central del municipio y esperó ser atendido por el Intendente, pero enojado porque Brandán no bajaba, comenzó a insultar a los gritos a las empleadas de la Mesa de Entrada.

Sin control, gritaba que el intendente baje y desesperado pedía que lo dejen trabajar. El estado de conmoción fue tal que desde la Municipalidad llamaron a la Policía, pero el hombre se enfureció más.

En la rampa de ingreso, insultó a todos los efectivos (eran cinco), entre ellos el Comisario Jefe de Zona 1, a quien amenazó con pegarle una trompada, acercandole el puño en el rostro de la autoridad.

Ordenaron su detención, pero el sujeto amenazó con golpearlos. Además, su condición de invalidez podría haber complicado más las cosas, a pesar que el hombre estaba fuera de sí.

Brandán bajó y lo atendió en una oficina de la planta baja, con custodia policial y le pidió que regularice su situación sino no puede seguir vendiendo.

Ariel Roggio

Periodista

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