Falleció Juan Carlos Salort, la voz del tango en la radiofonía local

Regionales 24 de diciembre de 2021 Por Ariel Roggio
Estuvo tres décadas haciendo su programa semanal, primero en Radio Jesús María y luego en la Comunicar. Fue un apasionado de la música y recordado profesor del Ipem 272 Sarmiento.
juan carlos salort

“Aquí comienzan los 120 minutos de Tangomanias. ¡Tango, vals y milonga y algo más!”.

A los 83 años, falleció Juan Carlos Salort, el hombre que marcó el récord en la radiofonía local por tener el programa de mayor vigencia al aire: "Tangomanía".

Ya tenía 50 años cuando empezó el proyecto: “En esos años se encasillaba en eso y mucha gente creía que yo solo sabía de tango. Por eso le agrego la frase `y algo más´, que pueden ser bloques de jazz, folklore, música local”, dijo.

“Tangomanías” estuvo 13 temporadas en la “Alternativa” y otras 17 en la “Comunicar” de Colonia Caroya, con producción exclusiva del conductor.

La noticia entristece a todo el equipo de la Radio, que envía sus condolencias a sus familiares.

 

Entre instrumentos.

La vida de Juan Carlos Salort siempre estuvo relacionada con la música. De chico estudió en el Conservatorio de Música y a los 14 años lo llamaron para ayudar en el armado de sonido de una orquesta típica de San Francisco, su ciudad natal, donde terminó siendo el animador.

Un paso fugaz por Buenos Aires le sumó experiencia cuando era apenas un adolescente, pero volvió a Córdoba y se incorporó como baterista y locutor de algunas otras formaciones.

“Después entré a la Banda Municipal de San Francisco y tuve que aprender a tocar el bajo en si bemol. Como yo había hecho el servicio militar en Santa Fe, sabía que estaban pidiendo músicos en la Banda de Gendarmería de Jesús María y en 1967 me vine”, relata.

Allí tuvo que aprender a tocar el trombón aunque no le gustaba demasiado, pero recuerda que la banda ya innovaba con los estilos desde aquellos años.

“Pero llegó la época de la subversión no se respetó la especialidad de cada uno y cumplíamos guardias. ¡Y yo no era milico, yo era músico! Así que pedí la baja después de 10 años de servicio”, agrega.

Ya desocupado, probó suerte con la carpintería, pero extrañaba el micrófono y la música y decidió dedicarse a la publicidad rodante.

Sobre el nuevo oficio, rememora: “Compré dos bocinas y dos micrófonos y salía a hacer rodantes en la calle. Con una mano manejaba, con la agarraba el micrófono y con el codo sostenía el texto que tenia que ir leyendo. Hasta que compré el grabador y no me daban las horas para cumplir con todos. Casi 30 años hice eso”.

Él dice que fue “un autodidacta” en la música. “No fui un virtuoso, pero sí un encarador”.

  

 

 

 

Ariel Roggio

Periodista

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