"La reforma educativa trae cosas muy positivas"

Regionales 06 de marzo de 2018 Por
El Ipem 349 Giovanni Bosco es una de las escuelas que serán "prueba piloto" para los cambios que propone el Ministerio de Educación, entre ellas, la de aprobar con 7. Su Directora, Mercedes Salort, explicó cómo procederán los docentes para evaluar a los alumnos.
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Mercedes Salort

El Ipem 349 Giovanni Bosco es una de las 60 escuelas de la provincia donde este año de aplica la reforma educativa que el Gobierno provincial pretende adaptar en todos los colegios de nivel medio.

Junto a la institución caroyense, el Ipem 272 Sarmiento de Jesús María y el Ipem 317 de Mendiolaza fueron seleccionadas.

La reforma educativa para el secundario incluye cambios significativos.

Los alumnos tendrán que aprobar las asignaturas con 7, el promedio será anual y el ciclo lectivo se dividirán por semestres.

La repitencia será una “situación límite” a la que se llegará después de tener numerosas oportunidades para adquirir los saberes.

Se hará un control estricto de las inasistencias y no se podrá pedir la ampliación de la cantidad de faltas vía de excepción.

Además, desaparecerá la figura de “alumno libre” por ausencias o problemas de conducta y pasará a ser un “estudiante en trayectoria escolar asistida”.

Se estima que la experiencia se extenderá a todo el sistema educativo en 2019. 

La transformación se enmarca en la propuesta Secundario 2030 que consensuaron todos los ministros de Educación del país reunidos en el Consejo Federal y que obliga a todas las jurisdicciones a elaborar un Plan Estratégico para el nivel secundario entre 2018 y 2025.

Los ejes de la propuesta 

Hacia 2025. El proyecto de transformación de la secundaria, impulsada por la Nación, aprobado por los ministros de Educación de todas las provincias en el Consejo Federal, marca una serie de pautas para la reforma que deberá comenzar a implementarse en entre 2018 y 2025. Sobre la base de estos ejes, cada jurisdicción presenta su propia propuesta.

Trabajo por proyectos. Se promueve el trabajo intedisciplinario a partir de un problema de la comunidad, social o cultural, a lo largo de todo el año, con dos o más docentes como orientadores. Se busca desarrollar capacidades puntuales: resolución de problemas, pensamiento crítico, trabajo en equipo, comunicación, compromiso, responsabilidad y desarrollo de competencias digitales.

Cambios en la calificación. Con el objeto de reducir la deserción escolar, se alienta a calificar por proyecto y por desempeño y a considerar el progreso del alumno más allá de las pruebas tradicionales.

Prácticas educativas en la comunidad. Los alumnos de último año deberán colaborar en empresas u ONG con la intención de llevar los saberes a la práctica. Se plantean 60 horas cátedra (40 horas reloj) de extensión del aprendizaje fuera de las aulas, aunque cada jurisdicción puede decidir cómo implementarlo. Este fue uno de los puntos más discutidos.

Concentración horaria. La reforma apunta a una planta funcional por escuela y a terminar con los “profesores taxis”, aquellos docentes que dan clases en más de tres instituciones. De esta manera se apunta a trabajar en conjunto con otros educadores y en cercanía con los alumnos.

Formación docente. Será necesaria la capacitación de los profesores para trabajar en el nuevo modelo de proyectos interdisciplinarios.

Fuente: La Voz del Interior

Ariel Roggio

Periodista

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