El oficio de ser zapatero

Colonia Caroya 13 de septiembre de 2018 Por
Ramón Villalba y su hijo Eduardo sostienen una actividad de la que quedan pocos referentes en la zona. El padre dejó la actividad después de 40 años y se emociona al extrañar los días en el taller. Eduardo se sigue equipando y capacitando para la composición y diseño del calzado.
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El Artículo 21 del Convenio Colectivo de Trabajo que rige a la industria nacional del calzado instauró al 13 de septiembre como Día del Trabajador del Calzado.

En nuestra zona son escasos los zapateros que aún sostienen el oficio y dentro de ellos, hay un padre y su hijo.

Ramón Villalba (82) y Eduardo (57) son los referentes del arreglo del calzado, al menos en la zona céntrica. Ambos viven en el IPV Viejo de Colonia Caroya y cada uno con su taller en el fondo de la vivienda.

Ramón empezó en 1978 y dejó hace algunos meses. Se emociona al extrañar sus días enteros en el trabajo artesanal de componer y hacer zapatos, zapatillas y botines.

Recuerda que era el encargado de arreglar el calzado deportivo de Emiliano Rigoni cuando jugaba en el Bochas Sport.

Eduardo no solo que compone, sino que diseña. Le llevan una foto de lo que quieren y lo hace a la perfección. Además, elabora cintos, carteras, bolsos y billeteras. 

Para ello, reivindica al cuero argentino como el mejor material para un producto duradero y confiable. 

Ariel Roggio

Periodista

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