"Nos tiene que cuestionar que en nuestra zona haya tanta desigualdad"

El martes Por Ariel Roggio
En la Homilía del Tedeum Religioso por el Día de la Independencia, el Párroco Martín Cervato se refirió a la pobreza: "Todavía haya gente sin agua, sin luz, que no sabe leer ni escribir, que viven hacinados y en condiciones inhumanas".

En el Día de la Independencia y previo al Desfile, se desarrolló el Tedeum en la Parroquia Nuestra Señora del Monserrat.

En la homilía, el Párroco de Colonia Caroya Martín Cervato se refirió a la pobreza y dejó un fuerte mensaje a la clase política.

Las lecturas que se escucharon en el templo pusieron el foco en los pobres: “Cuando des un banquete,  invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen  cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!».

El texto:

Este es el centro que en tiempos de cambios como los que vivimos no podemos perder: tenemos que poner el 
foco en los pobres, las dos puntas de la vida: los niños y los ancianos, en los que están perdidos,  enfermos, excluidos. Cada uno de nosotros tiene encomendada la tarea de administrar bienes  que no son nuestros sino del pueblo, recordemos que solo administramos pasajeramente lo  que es de todos. 

¿Cuáles son los criterios que brotan del evangelio para una buena gestión? Nos dice Jesús:  “invita a los pobres, a los que no pueden retribuirte”, con desinterés personal y buscando el bien de los últimos.

Además, nos advierte San Pablo que nos cuidemos de la avaricia, que es la raíz de todos los males, y se puede presentar todos los días como tentación de ambición de poder, competencia desleal, corrupción en el manejo del dinero, en la ejecución de las obras, avaricia que aparece de mil formas todos los días.

"Nos tiene que cuestionar que en nuestra zona haya tanta desigualdad, todavía haya gente sin agua, sin luz, que no sabe leer ni escribir, que viven hacinados y en condiciones inhumanas; hay jóvenes sin ir a la escuela; y la pandemia de las adicciones infecta cada día a hermanos más pequeños". 

Hay que pedir el coraje y el valor a Dios para que cada uno ponga el foco en los pobres, hay que invitarlos al banquete de una vida más digna, libre y fecunda. Agrega San Pablo: “practica la justicia, piedad, fe, amor, constancia, bondad”.

No hay paz sin justicia, hay que dar a los últimos las oportunidades y el acompañamiento para que puedan salir de la postración. No podemos mirar hacia otro lado, la realidad se impone y nos pega en la cara: hay que abordar y acompañar a los últimos.

Por ejemplo, invertir en la prevención de adicciones, en la educación de los niños y adolescentes, en la capacitación para el trabajo, en el acompañamiento de los abuelos y los excluidos de nuestro pueblo, eso es practicar la justicia.

Por último, no tengamos miedo de cultivar personalmente la piedad y la fe ni de proponerla a otros, son el cimiento de nuestra patria y de toda vida verdaderamente libre y plena. Desarrollar la confianza, la cercanía, la ternura, el diálogo con Dios nos hará estar siempre con el foco en los últimos y no perdernos en la vorágine 
de las tentaciones cotidianas.

Para finalizar, en este año que no es electoral, los invito a construir desde el diálogo mutuo, consensos sobre políticas públicas estables que pongan a los últimos al centro, en la mesa de nuestras reuniones y decisiones para realmente hacer crecer libre y en paz a nuestra patria.

Ariel Roggio

Periodista

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