
El San Antonio que llegó desde el Friuli hace casi 150 años junto a la niña María Brollo

María Brollo nació en Udine en el año 1871. Sus padres fueron Antonio Brollo y Lucía Venturini.
Italia vivía tiempos de incertidumbre social y económica: las familias de la región, en su mayoría, eran labradores que no tenían tierras a su nombre y estaban sometidos a grandes penurias. La emigración era la única salida.
En 1878 había partido el primer grupo que llegaría a Colonia Caroya el 15 de marzo.
Un año después, en otro contingente de inmigrantes, partió María.
Su mamá tomó la más dolorosa decisión: que esta niña de tan solo ocho años partiera a la Argentina con su tío Francesco Brollo (“Molinut”) y su esposa Ana Ongaro.
La familia le dio, antes de partir, la imagen de San Antonio de Padua, que envolvió en una manta.
Los friulanos tiene una gran devoción por el Santo, que vivió en Gemona, predicó y realizó milagros durante una breve estancia en su ruta hacia Padua.
De hecho, en este pueblo está el primer santuario del mundo dedicado a Antonio.
La estatuilla de los Brollo, de la que se desconoce su real antigüedad, no tenían más de 30 cm de alto y es de arcilla pintada a mano.
El viaje en barco a América fue difícil. Siempre contaba la experiencia de aquella nave que sufría el impacto de las grandes tormentas.
En medio de una tempestad, su tía Ana le pidió que sacara la imagen de San Antonio del baúl y junto a los demás pasajeros se unieron en oración pidiendo el fin de la tormenta, hecho que inmediatamente ocurrió.
En vida, siempre le colocaba violetas a los pies de la imagen, que estaba dentro de una gruta de madera.
María Ana se casó con Antonio María Copetti el 30 de abril de 1893. Tuvieron 12 hijos: Lucía María Teresa, Antonio Domingo, Rafael, Antonio Matías, Pedro Andrés, Alberto, Adelina, Ángel, Ida, Ernesto y Avelina.

María Ana falleció el 3 de julio de 1966 a la edad de 95 años en su domicilio. En ese momento, Lucía, María Teresa e Ida decidieron dejarle la imagen de San Antonio a Fanny Di Benedetto de Copetti, esposa de Elvio “Pocholo” Copetti, hijo de Ángel.
El matrimonio de Fanny y Pocholo fue el que cuidó a la “nona” hasta el final.
Hace seis décadas que Fanny cuida al San Antonio que viajó desde el Friuli y acompaña a la familia, siendo este uno de los pocos objetos (y con el valor de ser sagrado) que se conservan en perfecto estado de aquellos inmigrantes.
En el día previo a la procesión de San Antonio de Padua, vicepatrono de Colonia Caroya, las nietas de María Brollo, Fanny y Marta Copetti, y el Padre Martín Cervato, compartieron en la radio esta historia.




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